El curso "Tutor en Red" llega a su fin y, como colofón, nos han invitado a realizar una valoración del mismo en forma de "Diario de aprendizaje", para lo cual debemos responder a una serie de preguntas muy concretas. Recojo aquí mis reflexiones acerca de todo lo vivido durante estas semanas tan intensas.
1. ¿Qué es lo que he aprendido?
Aunque parezca un poco sorprendente, lo que más he aprendido en este curso se encierra en la hora y media que duró el hangout “Mentoriza a un tutor”. Y es que escuchar a los grandes profesionales que participaron en él me hizo reflexionar acerca de algunas de las características que debe tener un buen tutor en línea: empatía, paciencia y humildad. Empatía para ser capaz de ponerse en la piel de aquellas personas a las que tutoriza; paciencia para entender que cada alumno tiene su propio ritmo de aprendizaje y que es preciso adaptarse a él; y humildad para reconocer que todos tenemos nuestras limitaciones y nuestras carencias y que debemos aceptarlas. Eso es algo que ya tenía asumido e interiorizado en mi labor diaria como docente de Secundaria, pero no me había planteado jamás que en la tutorización en línea con profesores la situación no variaba en absoluto. De hecho, partía con el prejuicio de que el profesorado que participaba en este tipo de cursos era, hasta cierto punto, bastante autónomo y autosuficiente y que, por lo tanto, no necesitaba excesiva ayuda ni apoyo para salir adelante. Y me he dado cuenta de que estaba completamente equivocada y que todos, seamos adolescentes o adultos, necesitamos sentirnos acompañados, queridos y respetados.
